07 Ago El agua, un recurso clave y limitado para las abejas en condiciones de altas temperaturas
El cambio climático también afecta a las abejas.
En este post vamos a resumir dos estudios recientes publicados por investigadores franceses (Pierre Le Bivic et al., 2025; 2026) que analizan un aspecto poco estudiado de la biología de Apis mellifera: cuánta agua necesitan las colmenas, en qué la gastan, y qué ocurre cuando aumentan las temperaturas.
¿Qué factores disparan la recolección de agua?
En el primer trabajo, de 2025, midieron durante primavera, verano y otoño la cantidad de agua que recolectaban colonias de distintos tamaños bajo condiciones semicontroladas (bebederos dentro de túneles cerrados).
Los resultados mostraron que la recolección diaria de agua se mantenía relativamente estable hasta que, a partir de 31,5 ºC, la recolección diaria aumentó drásticamente. Los autores relacionaron este aumento con las necesidades de termorregulación, fundamentalmente de la cría.
Además, observaron que el tamaño de la colonia también importa: el número de abejas adultas por sí solo explica más del 40% de la variación observada en la recolección de agua, tanto por debajo como por encima del umbral térmico. Es decir, las colonias más numerosas recogen más agua en general, especialmente en primavera y verano.
La recogida de agua se debe a solo al 1 % de las pecoreadoras, que tienen una disposición genética a este trabajo. La recogen de media a unos 500 m, pero se ha medido que pueden llegar para ello hasta 2,3 km. Las pecoreadoras de agua pueden activar a otras a recogerla mediante danzas de temblores. Cuando llegan a la colmena descargan en otras abejas del interior, que la gestionan dentro. La recogida cesa cuando las aguadoras que vuelven dejan de ser descargadas por las abejas interiores. Algunos autores estiman que una colmena puede recoger al año 20-25 litros de agua, pero depende mucho de la meteorología.
¿Hasta dónde pueden llegar las colonias en un episodio de calor extremo?
El segundo estudio, de 2026, centrado en el monitoreo bajo altas temperaturas, profundiza en la dinámica interna del agua dentro de la colmena durante olas de calor. Para este estudio, en dos semanas de julio, colocaron una colmena en una jaula de 8×8 m, la alimentaron con azúcar en pasta y polen de castaño ad libitum, y pusieron dos bebederos en los extremos. Uno tenía libre acceso de las abejas, y el otro no, para poder medir la evaporación del primero y separarla del consumo. El agua fue marcada con un 5 % de agua de deuterio para seguir su ruta en la colmena. Se recogieron muestras de abejas, jalea real y huevos cada día del ensayo a la misma hora, 10:00, durante 14 días.
El tamaño de la colmena era de unas 22.000 obreras y unas 22.000 crías, la mitad abierta. La temperatura media fue de 25,8 ºC, la máxima de 34,8 ºC. De media las abejas recogieron 897 ml agua/día. De media las abejas tenían 72,5 % de agua en la cabeza (donde están las glándulas de jalea real) y 68,5 % en el abdomen. Estas cantidades no estaban relacionadas con la temperatura externa; la recogida de agua por la colmena, sí lo estaba, fuertemente.
A 32 ºC el agua recogida por las abejas es consumida por estas en aproximadamente un 80%; un 10% se usa para producir jalea real y el otro 10% para termorregulación. Pero a 37 ºC alrededor de la mitad del agua recogida va a termorregulación, la otra mitad a las abejas, y solo el 5 % va a producción de jalea real.
Este gasto de energía y mano de obra destinado a la termorregulación en los meses más calurosos tiene consecuencias directas sobre la puesta y desarrollo de la cría, pues conlleva que, en los meses más calurosos, la reina reduzca el ritmo de puesta y la cría se reduzca, concentrándose en un menor espacio, más fácil de regular térmicamente.
Este cambio sugiere que existiría un límite en la cantidad de agua que una colonia puede recolectar en un día, lo que abre interrogantes sobre la capacidad real de las colonias para afrontar olas de calor intensas y prolongadas.
Otro hallazgo llamativo es que, a diferencia de otros insectos con dietas ricas en agua (como los mosquitos), la tasa de pérdida de agua en las abejas adultas es comparativamente baja. De hecho, el grupo de Marchamalo, a través del proyecto MediBees (que evalúa los efectos del cambio climático sobre diferentes subespecies de Apis mellifera) ya observaron que nuestra abeja, Apis mellifera iberiensis, tiene una buena capacidad adaptativa a temperaturas altas por la capacidad que tiene de poca pérdida de agua corporal (Sagastume et al., 2024).
Ambos estudios apuntan en la misma dirección: el agua es un recurso crítico y con márgenes limitados para las colonias de abejas cuando las temperaturas suben. Para el manejo apícola, esto refuerza la importancia de garantizar puntos de agua accesibles y seguros (con flotadores u otros sistemas antiahogamiento) cerca de los colmenares, sobre todo en colonias fuertes y durante los días cálidos y secos de primavera y verano, ya que la disponibilidad de agua podría convertirse en un factor limitante frente a las olas de calor cada vez más frecuentes.
- Le Bivic, P., Alaux, C., Gay, C., Vidau, C., Le Conte, Y., Belzunces, L. P., Pioz, M. (2025). Effects of weather and colony size on water collection in honey bee, Apis mellifera, colonies. Animal Behaviour, 227, 123271. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2025.123271
- Le Bivic, P., Alaux, C., Höhener, P., Gori, D., Le Conte, Y., Vidau, C., Belzunces, L., Pioz, M. Water dynamics in the honey bee colony (Apis mellifera): monitoring under high temperatures. (2026). Journal of Insect Physiology, 171, 104987. https://doi.org/10.1016/j.jinsphys.2026.104987
- Sagastume, S., Cilia, G., Al-Shagour, B., Anwer Eissa, A., Doblado, F., Haddad, N., Nanetti, A., Higes, M., Martín-Hernández, R. 2024. Body water loss as bee adaptability to climate change. Bee Health Symposium, honeybee welfare in a healthy world. Madrid.

